La nieve y el migrante
Cuando despertó, se halló a si mismo tiritando, puesto que mientras dormía, el invierno había regresado por completo a la montaña. A medida que salía de su cuarto (más bien la celda en donde lo habían tirado por falta de espacio), se dio cuenta de que una finísima capa blanca se encontraba en el suelo. A pesar de todo lo que había visto, vivido y sufrido, seguía siendo el mismo; y como se trataba de una persona bastante curiosa, decidió agarrar una manotada. Estaba fría y se derritió rápidamente. Aun no entendía por completo como había pasado de ser un empresario emergente con una familia feliz a encontrarse confinado (prácticamente detenido) en un centro descuidado y tugurial para otras personas como él. Tampoco lograba entender porque era tan miserable su fortuna como para haber sido separado de su esposa e hijos mientras huían de las ruinas de la urbe que alguna vez habían llamado hogar. Todos los días oraba para que su familia se encontrara a salvo, y todos los...