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Tarde en Bicicleta

  ¿Recuerdas la vez en que salimos a montar bicicleta? Era una tarde soleada y hacia clima agradable, en contraste con la fría mañana que hizo. Estabas ahí, sonriendo como siempre, tus ojos oscuros observándome atentamente. Sabias que no se me daba montar en bicicleta, ya te había contado que no soy tan bueno, pero te dije: “quiero intentarlo, no creo que pueda ser tan malo”. Pero si era así de malo, apenas si podía girar. Decidimos que no era adecuado, y postergamos montar bicicleta para otra ocasión. Dije que sería mejor si vamos al parque, a jugar con la pelota. Accediste con un movimiento de cabeza. Y fuimos al parque. A esta hora de la tarde, el parque estaba solo, supongo que es mejor así, sin que nadie pueda interrumpir nuestra reunión. En el fondo, me preguntaba qué tan arruinada estaba la ocasión por mi fracaso en la cicla, pero me apenaba preguntar algo así en voz alta. Traté de ignorar los pensamientos intrusivos y decidí darle una oportunidad a la pelota. Aun cuando h...

Aparición

  “Es la aparición de un hombre muerto” se limitó a decir María, mientras agarraba a su hija de la mano y la detenía en el camino a casa. Era una tarde de viernes lluviosa y se oían truenos en la distancia, pero por suerte ellas contaban con un paraguas y el viento no soplaba con mucha fuerza, de modo que las dos estaban secas. El sol empezaba a ponerse lentamente, pero lo que realmente inquietaba a María eran los extraños destellos morados que se encontraban frente a ellas, luces siniestras e inusuales por la falta de un bombillo que las proyectase. “Es un alma en pena que ronda por donde pasaba antes de morir” complementó, tratando de explicar a la pequeña Sofia por que se encontraban afanadas de la nada. “No debemos estar tiempo con ella, es de mala suerte. Toca rezar por su descanso cuando logremos regresar”. Sofia jamás había visto un fantasma en la vida real, ella creía que solo existen en las películas, Ver esa luz morada en una curva de la carretera era ciertamente una nuev...

Terrores Nocturnos

  Tengo tanto miedo. Otra noche, los terrores nocturnos han vuelto. Otra noche, vuelven a atormentar mi alma. Han estado aquí desde que tenia 4 años, pero jamás me habían asaltado con tanta fuerza como antes. Jamás se habían sentido tan viscerales, o tan impactantes, como lo que acabo de presenciar ahora. Están empezando a invadir mi mundo consciente, a desestabilizar mis pensamientos, a desbordar mis emociones y a aislarme de la realidad. Me tomó un rato darme cuenta de que estaba despierto; era tan real, realmente sentí que estaba muerto, que mi familia estaba muerta, que hay alguien acá, en este cuarto, o en la sala o, sencillamente, en algún lugar de la casa, esperando a que me duerma para resumir lo suyo. Tengo miedo de moverme demasiado y alertarle de mi presencia; tengo miedo de levantarme y buscar por la casa; tengo miedo de ver a mi familia muerta; tengo miedo de encontrarla viva, pero vigilada por el intruso; tengo miedo de ser arrastrado por detrás, sin ver adonde se m...

Intoxicación

  Se encontraba mareado, en parte por todas las latas de cerveza que ya llevaba encima, y sus pensamientos se cortaban por el humo del cigarro que su amada consumía frente a él. Eso en cuanto a lo poco que lograba pensar, la impresionante cacofonía del lugar y los varios cuerpos que chocaban con el suyo suprimían cualquier intento de pensar algo. En este momento, era solo una bestia, preso de sus instintos primitivos, de un intento desesperado de obtener serotonina y librarse del estrés de la agobiante semana. Pero no tenía que pensar en los claustrofóbicos escenarios de su vida, cubículos de oficina y el bus, ni debía de preocuparse por la pila de trabajo que lo recibiría el lunes en la mañana; era en ese momento libre, tan apretado y asfixiado como en el resto de su rutina, pero demasiado intoxicado y eufórico como para poder preocuparse por ello. Era libre, libre como un gato en una casa, es decir, no era tan libre, pero se encontraba cómodo, incluso satisfecho, con los límites ...

La nieve y el migrante

Cuando   despertó, se halló a si mismo tiritando, puesto que mientras dormía, el invierno había regresado por completo a la   montaña. A medida que salía de su cuarto (más bien la celda en donde lo habían tirado por falta de espacio), se dio cuenta de que una finísima capa blanca se encontraba en el suelo. A pesar de todo lo que había visto, vivido y sufrido, seguía siendo el mismo; y como se trataba de una persona bastante curiosa, decidió agarrar una manotada. Estaba fría y se derritió rápidamente. Aun no entendía por completo como había pasado de ser un empresario emergente con una familia feliz a encontrarse confinado (prácticamente detenido) en un centro descuidado y tugurial para otras personas como él. Tampoco lograba entender porque era tan miserable su fortuna como para haber sido separado de su esposa e hijos mientras huían de las ruinas de la urbe que alguna vez habían llamado hogar. Todos los días oraba para que su familia se encontrara a salvo, y todos los...

Memorias de Autobus

Amanda despertó, procedió a mirar su reloj, a ver la hora-las doce del día- y decidió asomarse por la ventana. Ya no se encontraba en la ciudad, sino en un campo de amapolas, que contemplaba desde el bus. Agarró su botella y bebió, triste, un largo trago, sin importar que pudiesen pensar los pocos pasajeros que la acompañaban. Después de sentir el ardor en la garganta, terminó preguntándose qué giros había tomado su vida para terminar allí. Pensó en sus padres: Martin y Esmeralda. Sabía que se habían conocido en la universidad, a pesar de que estudiaran diferentes carreras, ya que ambos tuvieron que cursar filosofía en los primeros semestres. Hecho el primer vínculo, y con el transcurrir de los años, fueron enamorándose, para terminar en un matrimonio diez años después, tras ella quedar encinta, causando la desaprobación de los padres, pero que importaba, puesto que, al final, se amaban. Tanto así que tuvieron 3 hijos: Amanda (La mayor), Eduardo (tres años menor) y el pequeñ...

Tánatos

Todos sintieron la tragedia sobre sus cabezas, suspendida en el aire, pero no por siempre. No debían de moverse   en lo mínimo. A Él no le gusta lo vivo, aquello que se mueve; mucho menos las vidas humanas, únicas por ser capaces de forjar su destino. Detestaba a aquellas criaturas que se negaban a ser como el,   perfectas. ¿Qué es la perfección? Los humanos sueñan con la perfección, puesto que conocen sus faltas. Sin embargo, Él es perfecto, y ninguna criatura sobre la Tierra lo reconoce. Tan solo pueden divagar sobre lo perfecto basándose en la cultura dominante, más no en El, la verdad. Por esto todos le temen, al no llegar a comprenderlo, mas saber que va a lastimarlos. ¿Le habrá desagradado el sacrificio? Ya no importaba, puesto que se encontraba aquí, juzgando sus pecados. Solo el viento meciendo los arboles podía escucharse mientras Él los observaba, esperando un error, una señal, un indicio de vida. La tensión dominaba el ambiente, cuando, súbitamente, un cruji...